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Nuestra historia

Hay lugares capaces de cambiar el rumbo de una vida.

Para nosotros fueron dos. El primero fue Valencia, entre barro, palas y cientos de personas que decidieron ayudar sin esperar nada a cambio. Allí se cruzaron los caminos de E y M. Días después descubrirían que vivían a escasos metros el uno del otro, pero había hecho falta una catástrofe para que el destino los presentara.

El segundo lugar fue Aragón. Caminando entre hayedos, ibones y senderos del Pirineo empezaron a imaginar una manera distinta de hacer las cosas: más útil, más honesta y más conectada con la montaña.

Un botiquín que no servía de nada

En una salida nos hizo falta el botiquín. Y al abrirlo nos dimos cuenta de que llevábamos un montón de cosas sueltas, mal ordenadas y difíciles de encontrar justo en el momento en que hay que encontrarlas rápido.

No era un problema de tener o no tener material. Era un problema de cómo estaba pensado.

Un camping en Orós Bajo, sin cubiertos

En un camping en Orós Bajo nos tocó comer sin cubiertos decentes. Una tontería, en realidad. Pero de esas tonterías que te acompañan toda la comida y que sabes perfectamente que se arreglan con muy poco.

De ahí salió la idea del kit para minchar: algo sencillo, que quepa en cualquier mochila y que resuelva el problema de una vez.

Cómo decidimos qué hacer

Las dos historias se parecen: una incomodidad pequeña, repetida, que nadie había resuelto porque no parecía importante.

Así que cada vez que pensamos en un producto nuevo nos hacemos la misma pregunta: ¿nosotros nos lo llevaríamos al monte? Si la respuesta es no, no tiene sentido que lleve el nombre BALAITUS.

Somos una marca pequeña, de Aragón, muy pegada a los Pirineos. Preferimos hacer pocas cosas y que sirvan.